Sembrar esperanzas en un contexto en el que la microeconomía argentina está complicada. Esa fue la consigna que lanzó Patricia Cerrizuela, la moderadora del panel “Del sueño al legado: empresas que transforman” en el marco del Sexto Encuentro Anual de Empresarios del Norte, organizado por ACDE Tucumán. La directora ejecutiva de Comunidad Doers invitó a los presentes en el encuentro que se desarrolla en el Sheraton Hotel Tucumán a salir de la mirada cotidiana, del día a día en el que se analiza cómo pagar sueldos y cubrir los gastos fijos, y mirar un poco más allá, a los desafíos que se presentan. Dos referentes testimoniaron sus experiencias: Rubén Salim Brovia, cofundador de Untech, una startup biofarmacéutica, y Marcos Larre, gerente regional de Arcor.
Arrancó Salim Brovia y contó que Untech nació hace 17 años de la mano de egresados de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), que tenían el propósito de trascender con un producto que llegue a todo el mundo. De hecho, el nombre de la compañía viene de la mano de las siglas de esa casa de altos estudios y de la tecnología. Larre, a su vez, recordó que hace 75 años, desde la localidad cordobesa de Arroyito, se forjó una empresa familiar de la mano de Fulvio Pagani y los amigos del pueblo, con la idea de producir golosinas a escala mundial. Untech desarrolla un producto que puede ver la luz en los próximos meses y que le puede cambiar la vida a miles de personas con heridas crónicas. Arcor, en tanto, se convirtió en la empresa número uno en caramelos duros del planeta. En ambos casos, hubo un patrón de conducta: no perdieron el espíritu emprender ni en las más adversas de las condiciones económicas del país.
¿Cuáles son las habilidades emprendedoras que hay que potenciar?, interroga Cerrizuela. Salim Brovia responde que se combinan situaciones en las que siempre se convive con la presión y la incertidumbre, con un factor innovador a largo plazo. Citó, en ese sentido, la anécdota del parche del pirata, una herramienta estratégica para mirar más allá de las adversidades, de la falta de luminosidad en períodos de oscuridad económica. “Hay que fortalecerse en los momentos difíciles y tener la visión y comunicar a los inversores cuál es el propósito para generar confianza”, remarcó. Larre, en tanto, contó que, más allá de tratarse de una empresa multinacional, Arcor no dejó de lado el emprendedurismo, con el fin de que colaboradores y clientes sean parte del proyecto, y nutriéndoles de productos diferentes y fomentando las alianzas estratégicas para crecer.
¿Qué pasaría si ambos tuviesen que intercambiar roles?, desafió Cerrizuela. Larre contestó que, al liderar un equipo y administrar un presupuesto, la cuestión pasar por escalar nuevos negocios en una empresa familiar emprendedora desde su naturaleza. “Más allá de los errores, uno nunca debe perder de vista el norte, aplicando el criterio emprendedor”, explicó. Salim Brovia, a su vez, indicó que el estrés es muy creciente y puede llegar a quitar tiempo, energía y el foco al proyecto. “Pensar que podes tener a mano un presupuesto y enfocarte al producto ayudaría mucho. Pero en el mundo emprendedor, explicar el sueño y ejecutarlo obliga siempre a mejorar”, fundamentó.
El legado es dejar huellas, pero el camino suele ser difícil hasta alcanzar el objetivo. El cofundador de Untech puntualizó que uno no ha ganado nada hasta que observa que el producto se comercializa, parafraseando al ex arquero paraguayo José Luis Chilavert. “¿El éxito? Hoy puede estar en el proceso, en las probabilidades reales de que llegue a buen puerto, y estamos en ese camino, con un acuerdo con un laboratorio nacional y empezando la fase clínica del producto en el Hospital Italiano. Eso nos pone orgullosos”, expresó. Eso, acotó, es lo que impulsa a un emprendedor a pensar en lograr cosas difíciles, que no son imposibles.
El gerente regional de Arcor, por su parte, indicó que el legado de la compañía es seguir creciendo, más allá de su posicionamiento actual en el mercado de consumo masivo, “dejando huellas no solo en los colaboradores, sino también entre nuestros clientes, con un modelo de distribución a nivel mundial, estando presentes en más de 125 países del planeta”.
Al final, Patricia Cerrizuela recordó el principio atribuido al empresario suizo Stephan Schmidheiny: “no hay empresas exitosas en sociedades fracasadas”, como una manera de potenciar el negocio tanto desde lo laboral como de lo social en el marco de la construcción del legado. Todo eso implica un cambio de mentalidad.
Salim Brovia resaltó que, cuando todo se hace cuesta arriba, es importante recordar el ensayo del programador Paul Graham: “sé bueno”. “Cuando no sepas qué hacer, toma la mejor decisión para el cliente y para el colaborador. Si lo que haces está bien, eso no saldrá mal. Cuando se te queman los papeles, sé bueno”, refirió.
Larre, por su parte, recordó un cuento que refleja la visión que se necesita. El gerente de Arcor comentó que un director de una empresa productora de zapagos le pidió a dos de sus colaboradores que recorran un país X para ver si se podía introducir la línea estrella. El primero llegó y le comentó que no vio a nadie calzar zapatos en el lugar; por lo tanto, no había mercado. El otro, en cambio, llegó y le dijo que en ese lugar se presentaba una gran oportunidad para vender el producto, porque nadie lo tenía. “Son diferentes miradas pero se asemeja al NOA, una región que va a crecer en los próximos 10 años y en los que hay grandes oportunidades. Y hay que prepararse para eso”, reflexionó.